James ha decidido rodar una película de monstruos. Tiene cámara, tiene guion y tiene a Henry y Ed, que harán lo que puedan. Ninguno sabe muy bien en qué se han metido pero están ahí. El único problema es que no tienen monstruos. Así que hacen lo más lógico: abren un libro de magia y los invocan.
De ahí sale Goomi. Goomi es verde, es pequeño, es viscoso y tiene unas ganas tremendas de salir en pantalla. El detalle es que no da miedo. Ninguno. Pero eso a Goomi le importa bastante poco, porque resulta que conoce a gente. A mucha “gente”.
El rodaje se desmadra, claro, y la película no acaba siendo exactamente lo que James tenía en mente, pero tampoco está mal para ser su primera producción con monstruos reales… ¿verdad?
Páginas con mucha imagen y poco texto, humor visual a raudales y un ritmo que no da tregua. El tipo de libro que un niño que acaba de empezar a leer solo puede terminar en una sentada… Tú decides si esa es buena o mala noticia.
