Una peque帽a grieta rompe la roca. M谩s all谩 de esa hendidura, un pasaje conduce al coraz贸n de la monta帽a. La tenue luz del frontal danza donde antes reinaba la oscuridad absoluta. El recorrido se adentra cada vez m谩s en las profundidades, siguiendo el surco excavado por un antiguo torrente que lleva hasta un lago negro. El espele贸logo se despoja del traje y el casco, toma aire y se sumerge. Al otro lado, siempre hay otro paso, una abertura que invita a continuar el viaje. No importa cu谩ntas veces lo haya afrontado: el continente oscuro sigue seduci茅ndolo.
Francesco Sauro respondi贸 a la llamada de la oscuridad y la roca desde ni帽o, cuando buscaba cualquier fisura que le permitiera adentrarse en el coraz贸n de la Tierra. Hoy, su mirada mezcla la pasi贸n juvenil con el deseo cient铆fico. En “El continente oscuro”, Sauro combina relatos personales, historia, divulgaci贸n y mito con el pulso de la exploraci贸n real: en cada descenso, el levantamiento de la topograf铆a, las huellas sonoras, la composici贸n de la atm贸sfera y la antig眉edad de unas morfolog铆as primordiales dibujan para quienes permanecen en la superficie el mapa en continua evoluci贸n de un cosmos oculto que tiene sus puntos de acceso en las cuevas de las Dolomitas y en el Himalaya, entre las formaciones volc谩nicas de Lanzarote y los tepuyes de Venezuela.
Dondequiera que la tierra ofrezca una abertura, hay algo nuevo por descubrir: un universo misterioso, una red de galer铆as en las que perderse para encontrarse con cascadas infinitas, criaturas luminiscentes, ecos misteriosos, vapores infernales, esculturas votivas primitivas o esqueletos abandonados. Y, en todas partes, siempre, omnipresente, lo desconocido, la oscuridad.
