Julio César está harto. Esa pequeña aldea gala que se resiste a todo empieza a parecerle demasiado sobrehumana, y sus consejeros le susurran al oído que quizá... quizá sean dioses. Para salir de dudas, el mismísimo César lanza el reto definitivo: doce pruebas inspiradas en los trabajos de Hércules. Si Astérix y Obélix las superan todas, Roma es suya. Si fallan una sola, se convierten en esclavos. Spoiler: César no ha leído bien a sus rivales. Lo que sigue es...
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